
Hace tres semanas empecé a recorrer un camino, que por lo visto, será largo y hasta cierto punto rutinario. No es bueno negarse a aprender de experiencias nuevas que tal vez a simple vista no nos interesen; luego en ese tipo de situaciones es cuando llegamos a aprender más de lo que imaginábamos, y de eso es de lo que trata el post de esta semana.
Creer que lo sabemos todo y que no se puede aprender nada mas, es una posición soberbia que a veces llegamos a tomar después de ciertos estudios y experiencias, pero nunca sabes que te depara el futuro y terminarás deseando haber aprendido lo suficiente de esas experiencias "ya vividas".
Y esa ha sido mi situación durante las últimas semanas. Empecé el semestre sabiendo todo y al cabo de poco tiempo ya no sé nada. Me fui dando cuenta de que entre mas aprendemos menos conocemos, en cuánto a clases, experiencias, personas y materias. En vez de perder la capacidad de asombro la he ganado, y me atrevería a decir que recuperar esa virtud ha sido gratificante. Y pues sólo me queda una cosa que decirles: "Lo bien aprendido, para siempre es sabido."

